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Resumen
- 18/08/2006 04:30 - AHORA QUE ERES NADA
- 18/08/2006 05:26 - LA MÚSICA DE LAS LÁGRIMAS
- 18/08/2006 05:33 - AL CRUZAR LA CALLE
18/08/2006
AHORA QUE ERES NADA
¡Nada!, ¡no eres nada!
¡maldita hija de puta!, ¡nada!
Te grito, te lo grito una
y otra vez.
Y cuántas van, ya ni se sabe,
¡verdad!,
quien se atreve a llevar estas cuentas.
Hora, en este tiempo,
sin otro ánimo que el de constar
que es verdad,
que de verdad mi voz te traspasa
sin esfuerzo,
porque dolor a dolor te hecho nada
y ahora nada me consuela.
Porque eres nada,
¡nada!, como nada es este gritar
sin eco.
No te has ido, es verdad,
sigues ahí,
porque: te veo, te acarició, te golpeo
e insulto,
te trato como si fueras algo,
como si aún estuvieras.
Y estas y lo quiero,
y eres y quiero que los seas,
pero ya no eres nada,
y lo sé,
y eso me mata.
Porque aunque te miro no te veo,
porque cuando te toco no te acaricio,
porque al pegarte no te golpeo,
porque el insulto no te insulta.
Porque a pesar de que te quiero
aquí y ahora,
y tú estas como siempre,
sé que ya no existes,
que te has sumido sin misterio
en el más profundo de los silencios;
como lo hace la nada
en los enigmáticos abismos del universo.
Soy yo el que muere,
pese a ser quien lo puede todo,
o al menos esos dicen,
los que siempre dicen;
aún sabiendo que es mentira,
que yo ya no puedo nada,
porque hace tiempo
que me enfrento a la nada.
Pero eso no se lo puedo decir,
porque nadie lo entiende,
porque nadie va a entender
que se pueda vivir con la nada,
y aún menos que la nada camine,
les salude afable y educada en la escalera,
hable en la calle con ellos,
acaricie a sus hijos,
ame a sus padres
y respete a su marido.
Si ellos supieran
se horrorizarían,
y es que la nada
cuando tiene ojos
asusta más que todo el miedo
de la infancia.
Pero ya nada puedo hacer,
yo te hecho nada
y ahora despierto
te miro ya sin miedo,
vigilar mi sueño,
sabiendo que estoy muerto,
que el día que tu suspires estaré muerto,
porque yo si soy,
porque yo si estoy,
porque yo si he sido expulsado de la nada
el día que imagine para ti
que lo eras todo para mí,
que aún lo eres,
esta maldita forma de amarte.
José Romero P.Seguín.
LA MÚSICA DE LAS LÁGRIMAS

Quisiera llorar,
llorar tanto,
que no se oyera el llanto
sino la música de las lágrimas.
Ese son comparable sólo
con el canto de las sirenas,
después de haber vagado sin orientación precisa,
por los laberínticos e infinitos rumbos
del universo.
Llorar quisiera,
llorar tanto
que el universo me oyese,
y se llenase de estrellas
la estrella de mi destino.
Digo sólo, que llorar quisiera,
llorar tanto,
que fuese tan bello el llanto
como lo es la música de las lagrimas,
a la orilla del universo.
José Romero P.Seguín
AL CRUZAR LA CALLE
Confiscare en ti todas mis heridas,
te dejaré sola en medio
del verde trigal del sueño que fuimos,
para que no vuelvas a enfermar de pena
ni yo de arrepentimiento.
Para que tu risa vuelva a ser
la marea de todos los días,
la de los pares y también la de los impares.
Porque sin ella el mar se detiene
al cruzar la calle,
al caer por la ventana,
al traspasar la puerta.
Porque sin ella los relojes
adquieren sentido,
y las horas todo el poder.
Has de volver a ser,
aún lejos de mí,
porque tu ser es vital,
como mi pena;
mi pena y tu ser,
aún así mereció la pena:
¿no crees?
Incluso ahora que he vuelto
resuelto a confiscar en ti mis heridas,
siento que volvería hacerlo,
que volvería a amarte,
sin cambiar ni una coma,
de las tantas de este poema
de despedida.
José Romero P.Seguín


