AL CRUZAR LA CALLE
Confiscare en ti todas mis heridas,
te dejaré sola en medio
del verde trigal del sueño que fuimos,
para que no vuelvas a enfermar de pena
ni yo de arrepentimiento.
Para que tu risa vuelva a ser
la marea de todos los días,
la de los pares y también la de los impares.
Porque sin ella el mar se detiene
al cruzar la calle,
al caer por la ventana,
al traspasar la puerta.
Porque sin ella los relojes
adquieren sentido,
y las horas todo el poder.
Has de volver a ser,
aún lejos de mí,
porque tu ser es vital,
como mi pena;
mi pena y tu ser,
aún así mereció la pena:
¿no crees?
Incluso ahora que he vuelto
resuelto a confiscar en ti mis heridas,
siento que volvería hacerlo,
que volvería a amarte,
sin cambiar ni una coma,
de las tantas de este poema
de despedida.
José Romero P.Seguín
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Autor: carmen maría
abrazos
Fecha: 23/08/2006 12:42.
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Autor: José Romero P.Sguín
Gracias por estar ahí alentando con tu cariño y sensibilidad mi desconsolado ánimo.
Un fraternal abrazo.
Fecha: 24/08/2006 12:38.
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Autor: carmen maría
Fecha: 24/08/2006 18:10.


